En la colina frente al pueblo, una extensa pradera verde rodea el helipuerto, y un enorme banco rojo domina el paisaje. Sentado allí, uno se siente como un niño, inmerso en la naturaleza y el mar, suspendido entre el sueño y la realidad. ¡Fotos geniales!
Un refugio suspendido en la vegetación, donde la luz danza entre las palmeras y una atmósfera de tranquilidad acoge el alma. La Villa Suite es un lugar donde el tiempo se expande y el corazón respira la fragancia de la relajación.